dulce como los sueños en la tarde que llueve.
Un día estaré muerta , fría como la piedra,
quieta como el olvido, triste como la hiedra.
Un día habré logrado el sueño vespertino,
el sueño bien amado donde acaba el camino.
Un día habré dormido con un sueño tan largo
que ni tus besos puedan avivar el letargo.
Un día estaré sola, como está la montaña
entre el lago desierto y el mar que la baña.
La muerte justiciera que nos lleva al olvido
como al pájaro errante lo acogen en el nido...
silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.
silencio, silencio... que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.
silencio, silencio que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.
silencio, silencio... que el silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.
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