Hay ciertas cosas que no puedo pedirte...
no puedo pedirte que renuncies a ciertas cosas por mí...
no puedo pedirte que te quedes más tiempo, cuando sabemos que no hay más tiempo...
no puedo pedirte que te quedes despierto cuando te caes de sueño...
no puedo pedirte que te quedes a mi lado, si no es lo que queres... pero... necesito decirte esas cosas, aún sabiendo que no podes cumplirlas, para que sepas que sos más que una compañía para mí... sos mi todo... y aunque sé que alguna vez otras personas fueron mi todo para mí, no quiero que nadie más ocupe este lugar, sólo vos...
yo sé que puedo estar sin vos, pero no quiero estar sin vos...
sos la única persona que ve a través de mí... con la que no tengo secretos... y no sé como haces, pero siempre aunque me la rebusque para enojarme... no puedo... será que sos demasiado dulce, que me compraste con tu sonrisa, que no hay motivos para enojarse en serio, o que te amo demasiado como para perder tiempo con peleas que no valen la pena... creo que es lo último jeje :)
yo sé que no nos vamos a ver, sé que te vas a ir a hacer tus cosas y yo las mías, pero aún sabiendo que vamos a pasar más tiempo separados que juntos, quiero estar con vos :)
viernes, 24 de junio de 2011
No es que muera de amor...
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que soy yo sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ése
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que me faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y en los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano y tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que soy yo sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ése
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que me faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y en los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano y tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
Jaime Sabines.
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Los caminos eran infinitos... no tenía idea de cuál tomar...