viernes, 18 de junio de 2010

Una palabra.

A veces, cuando uno está mal, o enojado, o tal vez confundido, dice una palabra, una palabra que tal vez no debería decir, pero la dice, porque cree que es mejor decirla que no...
y la dice, y su intención no es lastimar a la otra persona, sino al contrario, pero funciona al revés... 
la otra persona termina lastimada y dice otra palabra peor, y así entran en el círculo vicioso, donde de una pelea surge la distancia, y de esa distancia otras distancias, y así es como llegas al punto de desconocer a la persona que conocías... junto con otras personas más... 
porque una persona no está sola, y cuando se eligen los "bandos", por decirlo de una forma, no es una sola persona la que dice las palabras, ya son varias... y es así como se divide el grupo... como se distancian las personas, como termina todo, o como empieza algo distinto...
uno simplemente no puede decir - acá se termina todo... porque nada se termina así porque sí, o porque alguien lo diga... algo se termina a medida que pasa el tiempo, y se dicen cosas y más cosas, y cuando uno mira para atrás se da cuenta de que las cosas cambiaron... 
a veces, cuando se deja de estar en contacto con alguien, que para vos era tu vida...y ahora de repente te subís al mismo colectivo, y lo saludas,  ya no es lo mismo... ya no pensás ni sentís las mismas cosas que antes... y surge la nostalgia...
y no nostalgia de tiempos mejores, sino de como era todo antes...
cuando éramos chicos, los amigos iban y venían, y sí, si te peleabas con alguien te ponías mal, pero después conocías a otra persona y de repente todo estaba bien... en cambio, ahora, si te peleas con alguien o discutís, lo menos que queres  hacer es alejarte de esa persona, al contrario... queres hablar de ella todo el tiempo, para no olvidarla, porque realmente la amistad que tenían vale la pena como para quedar en el olvido así como así... y repetís su nombre, obviamente diciendo  las cosas como son desde tu punto de vista, y las otras personas piensan que estas enojada y que no la queres volver a ver más, cuando es lo opuesto... en lo único que pensás es... ojalá que vuelva y esté todo bien, que se solucione todo, que siga como antes... pero es muy fácil creer en imposibles...
una vez que haces lo que más podes (o crees que podes) para solucionar las cosas, aparece ese comentario que te saca de las casillas otra vez... y te enojas, te pones mal, pero de nada sirve... porque no te enojas por lo que dice, o como lo dice, sino porque no pudiste volver las cosas como antes, y te duele, porque sabes que nunca van a volver a ser así...
una vez que se produce el gran cambio, no hay  manera de volver atrás... y siempre van a haber actitudes, o palabras. que van a molestar, y vas a volver al mismo malhumor de siempre... entonces decidís cortar por lo sano... pero hay veces que no hay que dejar que el orgullo te gane... hay veces que simplemente hay que dejar caer la lágrima y decir...TE EXTRAÑO!.




Andre.

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Los caminos eran infinitos... no tenía idea de cuál tomar...