"las personas felices son todas iguales, pero las personas desgraciadas, lo son, cada una, a su manera"
pareciera como si los chicos tuvieran que ser felices solamente porque no tienen muchas responsabilidades... nadie sabe lo que sufren y lo peor, es que nadie lo comprende y a muy pocas personas realmente les interesa...
la primera vez que armé un bolso para irme de mi casa tenía 3 años, seguramente estaba enojada o triste por alguna cosa...
la primera vez que amenacé con cortarme, tenía unos 10 y cuando empecé a hacerlo tenía 11...
a partir de esa edad, comencé a determinar y a buscar la forma, porque no tenía que ser muy dolorosa, pero tampoco tenía que ser muy común o trivial, después de todo era una muerte dramática.
Una tarde, agarré y probé con veneno, me decepcionó saber que el único efecto que tenia era adormecedor, entonces, agarré una botella de alcohol etilico y lo tomé, creyendo que así todo iba a alejarse, porque para mí, era encontrar la paz en tanta miseria, era alejarme de todo y de todos...
mi primer tatuaje fue a los 12, estaba convencida de que tenía que sufrir porque lo que hacía era incorrecto, porque no era buena... agarré una aguja y empecé a rasparme la piel de la muñeca, no paré hasta que no saliera sangre, quería que me doliera, y lo contradictorio era que el dolor me hacía sentir viva...
después de eso, todo empeoró... ya no era suficiente con gritar o con cortarme, necesitaba salir de mi piel... tenía espasmos de gritos que no podían salir, aguantaba la respiración porque no podía respirar, no quería hacerlo, quería desaparecer...
cada minuto, segundo era insoportable... ya no tenía ningún autocontrol y no necesitaba atención, ya era demasiado tarde...
cuando sentía que no resistía más y nada podía hacerme cambiar de opinión, planeé tomar pastillas para dormir, pero tenían que ser muchas y eran imposibles de conseguir así que me dije que si lograba resistir hasta los 20 o los 30, iba a tener más chances de lograr mi objetivo...
pasó el tiempo, y me seguía repitiendo que tenía que cumplir con mi plan, que mi destino era morir joven y dentro de mis términos, y poco a poco parecía que mis impulsos se iban calmando... mis nervios ya no eran los mismos, aunque las depresiones existenciales fueran cada vez peores... y ahí, apareciste en el plano, y cambié o quise cambiar todo lo que creía... quise seguir, me planteé que debía seguir, pero duro poco... mis ataques volvieron, y cada vez las lágrimas y la angustia se acrecentaban y ya no veía la salida... el último tiempo, terminabas siendo más violento vos conmigo porque no querías que me hiciera daño, y yo, en vez de aceptar tu ayuda, me encerraba en el baño por horas y, llorando, me convencía de que ya no podía soportar más el dolor, de que no merecía que estuvieras conmigo, de que todo lo que me pasaba era lo que me tocaba por ser como era...
y todo me lo merecia por ser egoista, caprichosa, pendeja... por anteponer lo que yo quería y dejar que me dominara la furia, por no poder estar con vos... y te debía hacer hasta lo que odiaba, por no poder quererte, y porque no podías quererme, me dejaba usar...
Al poco tiempo, cualquiera que quisiera estar conmigo, podía tratarme como quisiera... las cicatrices en el alma, en el cuerpo, mi infelicidad, el agujero que no se llenaba... era demasiado, y ni yo podía lidiar con eso...
por momentos, sentía que la tristeza se había ido con vos, y me alejé, porque me era más fácil convencerme de que todo era tu culpa, pero así fue como apareció la indiferencia... no podía sentir... y no me interesaba nadie, ni para bien ni para mal... empecé a ser una hija de puta con el mundo, porque nada ni nadie me importaba, ni me importaba lo que pudiera pasarme, lo único que quería era seguir así, porque sabía que de alguna forma u otra el día esperado iba a llegar...
me boicoteé, dejé de comer, dejé de dormir, de pensar, de reír, me convencí de hacer cosas que no quería, me volví la persona que juré nunca ser, me emborraché sin importarme el desenlace, fumé de lo que hubiera y encontrara, y me perdí en un laberinto del que sabía que no iba a salir, y sólo esperaba el final...
la rutina seguía, ir a trabajar, ir a la facultad, salir el fin de semana con el que me invitara, empastillarme con lo que hubiera para no enfermarme, o para curarme de lo que tuviera... dejar de ir a cualquier tipo de médico, y disimular que todo estaba bien para no levantar sospechas y caminar sin sentido hasta llegar a donde debía.
así mi iba consumiendo... lo único que te importaba era usarme, y no querías nada conmigo, pero me echabas en cara que seguía enamorada de otro, y que por eso te debía todo... me dejé convencer sabiendo que no eras bueno para mí, y lo que pedía a cambio era un abrazo o un beso como placebo... y sé que nunca te hubiera querido, pero llenabas el vacío, ocupabas mis días de tristeza, y me engañaba creyendo que no merecía a alguien mejor...
Por suerte para mí, un día, sin esperarlo, pude. Pude decirte que no, y dejar atrás esa
vida de mierda que estaba llevando. Te eché de mi vida, porque nunca
quise que formaras parte de ella, usando toda mi fuerza que creía no tener, me di cuenta de lo que valía... me hice valer, como nunca en mi vida... desde ese momento, empecé a vivir...
me planteé objetivos, metas, me dije que no iba a morirme sin hacer todas las cosas de mi lista, pero a medida que pasaban los días, la lista iba creciendo y había cada vez más cosas... me puse ropa que creí que jamás iba a usar y doné cosas significativas a personas que me importaban.
Decidí que prefería estar sola a estar con cualquiera de los desastres que andaban rondando como buitres...
me propuse ser mejor persona, ayudar siempre y cuando quisiera, dejar lo que me hiciera mal o infeliz, y seguir y usar más de mi tiempo en las cosas que me hicieran bien...
conocí a a gente maravillosa y lo más importante de todo, es que me dejé conocer...
por fin, me estoy abriendo y estoy logrando hacer lo que quiero...
estoy logrando querer, sin que las personas sean objetos...
estoy siendo feliz sin crisis ni ataques, como tanto quise, y la tristeza y la soledad, cuando se acercan, se dan cuenta de que no pueden atacarme...
si todos supieran o conocieran ese pozo del que logré salir, se darían cuenta de que por más que la vida te dé mil millones de motivos para estar mal, hay otros mil millones que pueden hacerte bien...
ya van 6 meses desde mi último ataque de pánico, y estoy recuperándome poco a poco de algunas cosas, pero entre la terapia y el reiki, me siento diferente...
los libros de autoayuda me abren la mente, y me dan ganas de ayudar a otros...
no sé lo que sea la felicidad, pero saber que estoy en el camino correcto, me hace sentir plena, y contenta, y ahora lo único que me preocupa es que no quiero morirme nunca...
de vez en cuando tengo la necesidad de escribir algunas cosas o de decirlas, pero es porque ya no me quiero guardar más veneno... decidí que nada ni nadie me va a tirar abajo o hacer sentir mal, porque me quiero. Así como soy y como sé que no voy a ser ni puedo ser, me acepto. Y entiendo que a algunos no les caiga bien lo que pienso o creo, pero ya no me interesa.
No voy a dejar que nadie influencie sobre mi negativamente... así como me despido de lo malo, dejo, muy en el fondo, a todas las personas que me lastimaron, y a las que lastime, voy a encontrar la manera de enmendar las cosas...
Que fuerte que debe haber sido la película que me trajo todas estas cosas a la mente... no esperaba escribir ciertas cosas, pero buen, si salieron, por algo debe ser... ahora sólo queda espacio para lo bueno (:
Namaste (:
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