esta es mi versión de "Coppelia"... un ballet muy poco conocido, pero que me encanto desde que lo leí...
Una vez, haciendo una muñeca de tela, descubrí que mezclando creatividad, dedicación y cariño, se podía lograr la combinación perfecta para que sucediera algo mágico, y muy raro aún para aquellos que creían en la magia. Había encontrado la forma de darle vida a aquellos objetos que eran mi devoción.
Estaba tan feliz de que al fin había encontrado una compañía para aquellos días en que me afectaba la soledad, pero mi puro egoísmo fue lo que arruinó la felicidad de Coppelia.
Había tardado tres días en armar su cuerpo. Ya era la mañana del Miércoles cuando mi invento había logrado la perfección.
Su cara era angelical, sus mejillas eran rosadas y sus ojos eran curiosos pero discretos a la vez. Ninguna de mis creaciones anteriores había logrado parecer tan... real. Es más, de no ser porque otras personas también lo creían, hubiera pensado que estaba loco, después de todo, no había razones para no estarlo. Era un hombre solo, cuya única felicidad era crear muñecos que servían solo de decoración.
Los días siguientes fueron los mejores de mi vida, veía a Coppelia bailar, feliz y de repente surgía dentro de mí una inmensa sensación de alegría, me sentía orgulloso de haber sido "yo" su creador.
Los meses pasaron, y poco a poco, Coppelia iba cambiando, aunque fuera imposible , yo la notaba diferente. Pensé que eran ilusiones mías, pero para no quedarme con la duda le pregunté. Realmente, quería saber que era lo que hacía que fuera tan infeliz.
Ella me respondió:
- " tú creíste que me harías feliz dándome vida, logrando expresar que era lo que sentía, y en parte así fue, pero a medida que pasaban los días me di cuenta de algo... algo que no has notado... muchos muñecos te miran de la repisa, todos con sus grandes sonrisas, pero eso no significa que sean felices... yo era infeliz, hasta que me diste vida y ahora que he de vivir más miserable me siento todavía... ¿nunca has oído hablar de la sonrisa de la Mona Lisa?, todos ven su pintura, y hablan de su hermosura, intentan comprender porqué sonríe, pero en realidad no es feliz, no es más que una pintura... eso soy yo... soy sólo una muñeca, y nunca seré más que eso, nunca tendré amigos, ni mantendré una familia, nunca viviré , pero lo peor es que viviré para siempre...
no es mi intención entristecerte, si quieres que muestre felicidad, lo haré, después de todo eres mi creador, te debo la existencia y te estaré siempre agradecida. Es sólo que ...a veces , me siento... sola. Tan sola estoy... no habrá nadie que pueda comprenderme jamás. Nadie comprenderá cómo es que puedo amar... si no tengo corazón... mi corazón eres tú.
Es que, en verdad... es un misterio, ni yo misma sé... ¿es amor esto que siento?... quiero que seas feliz, quiero hacerte feliz, mas lo único que hago es preocuparte... dime...¿qué debo hacer?"-
En ese momento entendí , Coppelia no sólo era infeliz, sino que también contemplaba mi infelicidad oculta.
Ambos coincidimos en que lo mejor sería separarnos... cada cual tomaría su camino, yo seguiría con mi vida, y ella recorrería el mundo en busca de aventuras y buscando el fin de su existencia.
Pasaron muchos años desde aquellos días en que compartía mis tardes con Coppelia.
Formé una familia, tengo una magnífica esposa y dos preciosas hijas, pero nunca olvidaré "su" sonrisa.
Hasta que respire mi último aliento, ella ocupará su lugar en mis pensamientos. Ella fue mi vida, fue mi amor verdadero. Ella creía que nadie jamás comprendería su amor, pues nadie tendrá la dicha de amar como yo la amo a ella.
El día que entienda la razón de su existir, volverá... y yo, aquí estaré... esperándola... como siempre lo hice, aún antes de crearla y sin siquiera conocerla...
Y así es el amor... uno pasa su vida esperándolo que cuando llega, uno no sabe si es de verdad o no, pero hay algo que sí sé... nunca voy a olvidarte, fuiste mi primer y único amor... al verte todos esos sentimientos encontrados reaparecen, para hacerme sentir la peor, por abandonar lo único verdadero en mí...
y es que ahora sé, lo nuestro fue realmente amor... pero ya sé, que fue... y no será jamás otra vez... el adiós que dijimos esa vez, permanece y permanecerá por siempre... es por eso que cada vez que nos cruzamos, cada uno va en la suya y nos da miedo mirar atrás... aunque sepa que el destino siempre nos vuelve a juntar...
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